Liberalia Uno… endulzando la vida.

Malos tiempos para los (“mal considerados”) vinos de postre, sus principales consumidoras, las abuelas que quedaban los domingos por la tarde, en casa de la Encarna, para tomar unas pastas y beberse dos botellitas de esos elixires, van desapareciendo y no encuentran relevo generacional. No hay costumbre de tomar estos vinos por parte de las generaciones más jóvenes y el mercado se resiente.

Que la abuela llegue con coloretes, un domingo por la tarde, de su partida de tute, es un síntoma de salud y bienestar social.

Por si fuera poco, en pocos locales hosteleros se ofrecen este tipo de vinos. ¡En más de una ocasión me he tenido que comer unas torrijas de postre con agua!… ¡Señor hostelero, cóbreme un par de euros más y póngame una copita de moscatel con la tarta de queso!… Se quejan los hosteleros de que la gente ni sale ni pide vinos, que ilusos, lo que pasa es que la gente ni sale a tu local ni pide tus vinos y es que tras años de servir escasas paletadas de mierda cobrándolas como si fueran toneladas de oro, todavía se sorprenden de que los clientes no quieren pagar algo que tomarían mejor servido y elaborado en casa por un precio cien veces superior en un local de precario servicio.

Liberalia Uno, laaaaaaaarga botella.

Liberalia Uno, laaaaaaaarga botella.

Pero bueno, que me enrollo y yo he venido aquí a hablar de mi vino, se trata de Liberalia Uno, un vino de los “mal llamados” de postre, y digo “mal llamados” porque yo me lo tomaría tranquilamente como aperitivo, como merienda con unas pastas (como en casa de la Encarna) o con un foie a la plancha a media mañana (si nos ponemos sibaritas nos ponemos).

Liberalia Uno, detalle del etiquetado.

Liberalia Uno, detalle del etiquetado.ncxcxcxx

Lo elabora bodegas Liberalia, situada en la localidad de Toro (Zamora)… que no destaca por sus vinos blancos dulces precisamente. Para elaborarlo utilizan en su mayoría la variedad de uva Moscatel de Grano Menudo y Albillo (un 10% de esta última más o menos). Esta peculiaridad le dará, como veremos, particularidades propias al vino que no encontramos en otros vinos de este tipo.

Liberalia Uno agitándose en la copa.

Liberalia Uno agitándose en la copa.

A la vista nos ofrece un precioso y brillante color amarillo pajizo con reflejos dorados que se vuelve cristalino cuando el vino pierde profundidad al acercarse a los extremos de la copa.

Cristalino cuando pierde profundidad.

Cristalino cuando pierde profundidad.

Al acercar la copa a la nariz nos engatusan sus golosos aromas frutales que nos recuerdan a un sinfín de frutos carnosos que nos hace desear llevarlo inmediatamente a la boca para dar un largo trago… muy sutil y delicado… muy fino.

La copa y la botella.

La copa y la botella.

Mientras cruza el paladar vuelve a sorprender su finura y los recuerdos a frutas carnosas, es un vino goloso, pero muy equilibrado con su acidez que lo hace muy refrescante sin que resulte empadagoso su dulzor, con el consecuente peligro que esto representa, al poder acabar con toda la botella en un suspiro… tras todos esos sabores dulces, mango, lichis, unos ligeros toques cítricos (peladuras de naranja)… llega al final del trago un curioso recuerdo de manzana verde… original vino, si señor.

Un vino dulce, delicioso, cuyo equilibrio entre dulzor y acidez le confiere una facilidad “peligrosa”.

¡Retomemos estos vinos y todas las oportunidades gastronómicas que son capaces de ofrecernos!, ¡Volvamos a casa de la Encarna a tomar pastas y copitas de moscatel! y por supuesto… compren este vino en nuestra tienda online.

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s