Virutas, el porno del sector vinícola.

Chips de madera.El timo no está en la práctica en si, sino en mentir sobre una práctica, vender lo que haces como si hicieses una cosa completamente distinta y tradicionalmente, el vino, se ha criado en barricas de roble para darle ese gusto a madera que tanto atrae a ciertos consumidores (es algo más complejo que eso pero bueno).

Es posible darle a un vino el sabor que le aporta la madera sin utilizar una barrica de roble.

Pero bueno, seguramente el primer aporte de madera a un vino en la historia de la humanidad fue accidental. Al meterlo en toneles, barriles o barricas sus intenciones serían la de transportarlo, dudo mucho que alguien, hace un puñado de cientos de años, sugiriese meter el vino entre paredes de madera para que cogiese el gusto a tal.

Diferentes tostados.Al final, para darle sabor a madera al vino, el único requisito es que dicho vino esté en contacto con la madera tostada (las barricas se tuestan por dentro y hay diferentes grados de tostado), ya sea en forma de barricas o llenando una especie de bolsa de te con astillas, chips, serrín, virutas de roble tostadas (o como queramos llamarlas) e imitar una “infusión” de roble con el vino metido en depósitos de acero inoxidable y “voalá”… en tres días (más o menos) tengo un vino joven con el sabor tostado de un crianza.

Los chips de madera (conocidas como “virutas” o “serrín”) es curiosamente un producto enológico que nadie compra pero que se vende mucho.

El timo resulta de vender algo como lo que no es, nosotros hemos hecho nuestros experimentos y utilizar estas técnicas tienen sus pros y sus contras a la hora de sacarlas al mercado, pero para nada nos parece una táctica sucia y engañosa, siempre que nos digan lo que es o por lo menos no nos digan lo que no es… además está regulado y las virutas se venden bajo registro sanitario.

Copa caida.

¿Nos engañan entonces las bodegas con esos crianzas y reservas?¿somos timados sistemáticamente en los lineales de los supermercados (y en las páginas web de venta de vinos)?… pues si y no:

Hay que reconocer que las ventajas que ofrece el serrín son muchas, la primera económica: El precio de una barrica de roble nueva ronda entre los 500 y 800 euros dependiendo de calidades con una vida útil de 4 a 5 años, lo cual, es mucho comparado con unos puñados de virutas; la segunda es temporal: Es mucho más rápido tener las virutas tres días sumergidas en el vino que tener dicho vino un año en barricas de roble.

Pero también tiene sus desventajas contra una larga, tranquila y pausada crianza en barricas de roble en la que la madera tiene mucho más tiempo para unirse al vino y formar complejos aromas y deliciosos sabores… por mi experiencia personal las virutas funcionan muy bien en vinos de “embotellar y beber”, pero este proceso no aguanta bien el paso del tiempo (de momento).

Las virutas están prohibidas como sustitutas de la crianza en barricas de roble (más que prohibidas, para dar crianza en roble, se especifica que ha de ser en barricas) en todas las denominaciones de origen del panorama nacional, pero se utilizan en procesos anteriores a su crianza como añadidos “supuestamente” para otorgar otras propiedades al vino que no sea el darle sabor a palo (pero se lo da igualmente). Son el complemento perfecto para arañar algunos años de uso a barricas muy viejas que ya no aportan nada al vino.

Las virutas han venido aquí para quedarse. Así como vinieron muchas otras cosas que hoy consideramos como “más” normales y debido a la picaresca del sector se nos hace imposible que el precio sea indicativo de cualquier calidad.

No debería de ser el añadido que más nos preocupe de todas las cosas que se le echan al vino.

¿Quién las usa y quién no?… eso, es muy complicado de saber… como el porno, sospechamos que todo el mundo lo ve pero nadie nos lo va a reconocer a no ser que lo pillemos in “situ”… deberemos de acudir a sitios que nos inspiren confianza de no darnos gato por liebre (aunque de vez en cuando le echen un vistazo al porno).

6 Respuestas a “Virutas, el porno del sector vinícola.

    • Gracias por la crítica Joe L. Montana, tal vez no hayamos estado acertados con la comparación. En cualquier caso nos referíamos a ese detalle del porno, en el que es un negocio millonario (no digo que las virutas lo sean), pero nadie reconoce consumirlo. En comparación con las “virutas” que es un producto que se comercializa (y se vende mucho) pero ninguna bodega reconoce utilizarlas.

  1. Pingback: Yo jamás pagaría más de 6 euros por una botella de vino. | El blog de popthewine.com·

  2. Pingback: Maridaje: La Cena Engaño del 11.03.2016 (vinos con “chips” de roble tostado) | El blog de popthewine.com·

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