El vino lo cura todo menos la tontería.

El vino es malo para la salud.Parece ser que se ha puesto de moda decir las fantásticas cualidades que tiene el hecho de beber vino, para el corazón, para la piel, para la digestión, para el alma incluso habrá algún estudio que dirá que es bueno para el hígado… el vino siempre lo hemos considerado más alimento que bebida, ¡y demonios si es que es así!.

Si tuviésemos que beber las cantidades de bebidas alcohólicas que los diferentes estudios nos aconsejan diariamente (de universidades y otros centros sobre los beneficios de las bebidas alcohólicas), estaríamos todo el día borrachos:

El Whisky: su consumo moderado previene la diabetes, el cáncer, la demencia senil y los derrames cerebrales además de ser muy bajo en grasas y en azúcares por lo que algunos expertos lo recomiendan como bebida ideal para las dietas (como si el resto de destilados tuviesen mucha grasa).

El Tequila: Ideal para acelerar las digestiones, además ayuda a eliminar el colesterol “malo”. Sus propiedades relajantes sobre los músculos ayudan a conciliar el sueño si nos tomamos un chupito antes de irnos a la cama.

El Ron: Estudios aseguran que el consumo moderado de ron previene problemas como la artritis y el colesterol, además, al ser una bebida baja en sodio es recomendada para aquellas personas que ya tengan mucho mineral de ese en el cuerpo.

La Ginebra: Bien es sabido (y si no se sabe pues ahora si) que en su origen, la ginebra se preparó para combatir problemas renales… además, la tónica (que suele acompañarla) se elabora con quinina, la cual es un medicamento contra la malaria.

Los Aguardientes: los digestivos por antonomasia, estos destilados nos ayudarán con las comidas más pesadas.

El Cognac, Brandy o Armagnac: Conocidas son las propiedades contra los constipados y los dolores de cabeza de las que hace gala esta bebida procedente de la uva… una pequeña copa diaria, además, previene problemas cardivasculares.

La Cerveza: Tiene un gran aporte vitamínico, evita problemas renales, cardivasculares, es un magnífico diurético y además estimula el apetito… según con quien hablemos, si no bebes cerveza, deberías de estar muerto.

El Vino: ¿Qué decir de bueno sobre el vino que ya no se haya dicho?, ayuda a la circulación, previene problemas renales, los consumidores moderados de esta bebida tienen menos riesgos de sufrir enfermedades como el alzehimer, es una bebida antigrasa ya que impide (en cierta medida) la formación de nuevas células de grasa, bueno para las encías, para las arrugas, cargado de polifenoles, antioxidantes… y mucho más.

Todas las bebidas y todos los alimentos tienen propiedades, pero nadie publica las de las manzanas o las de los pimientos morrones en revistas de moda y tendencias, exagerarlas (que no decimos que se exageren) y seguir las recomendaciones de todos estos estudios nos llevarían a pasarnos todo el día practicando el levantamiento de jarra.

Beban con moderación para disfrutar de la bebida, no del alcohol o porque tenga propiedades “mágicas”… simplemente porque nos gustan.

 

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