Yo jamás pagaría más de 6 euros por una botella de vino.

El Futuro del vino.Escuchamos, cada vez más, la barbaridad de que “yo no me gastaría más de 6 euros en una botella de vino” quedándose, quien la dice, tan pancho con la idea de que cualquiera que cobre más de 6 euros por una botella de vino está timando al cliente… en estas lineas vamos a exponer en 5 puntos en que consiste el precio del vino tratando de explicar el “porqué” de que existan vinos tan baratos y vinos tan caros.

1.- No lo llame barrica, llámelo “chips”… supuestamente, el vino que metemos en una barrica necesita de cierto tiempo para criarse y adquirir esos sabores y aromas que le aporta el contacto con el roble. Durante este tiempo el vino madura… no obstante, si cogemos la barrica y la hacemos astillas, podremos hacer como una especie de infusión y meter un saco de serrín (los chips) dentro de un depósito de acero dándole el sabor de la madera en mucho menos tiempo y con mucho menos costo.

Es un método que de hecho es utilizado  por las bodegas, esas “astillas” se venden en el mercado con su correspondiente registro sanitario y se vende muchísimo aunque oficialmente no se utilizan para suplementar la crianza en barrica (ejem, ejem,… esos tintos “robles”) si que se emplean con otros fines enológicos aunque luego el sabor de la madera permanece en el vino…

Gracias a los “chips” se pueden sacar muchos vinos con sabor de madera al mercado a bajo precio, pero cuando utilizamos la barrica de roble, la cosa cambia: El precio de una barrica de 225 litros roble americano es de entre 500 – 600 euros, de roble francés entre los 600 y los 800 euros, sin contar la perdida (más o menos de un 20% de vino por evaporación dentro de la barrica dependiendo de la zona y climatología) y dándoles generosamente una vida útil de unos 5 años, calculen el costo por botella y año solo en roble: 0,33 – 0,40 en americano y 0,40 – 0,53 en francés.

Además la utilización de “chips” tiene sus pros y sus contras, buenos para vinos de rápida salida, malos para madurar en botella… ya hablamos de los “chips” en este otro artículo.

2.- La uva es un dato curioso, su precio varía mucho dependiendo de la zona, en Champagne (Francia) es donde más se cotiza el precio por kilo del mundo que no baja de los 5 euros (y puede llegar hasta superar los 8 euros), mientras que hay cooperativas en España que liquidan a sus cooperativistas (cuando liquidan) por menos de 0,20 céntimos de euro por kilo de uva.

Para que nos hagamos una idea, este último año, la media del precio por kilo de uva en Rioja fue de 0,70 céntimos el kilo de uva, si hacemos caso de esa ley de que un kilo de uva equivale a 0,75 litros de vino, un dato interesante es que la media de venta de vino a granel en España estaba en 1,05 euros el litro (0,78 céntimos los 0,75 centilitros, lo que es una botella).

No obstante, dentro de cada región, el precio de la uva varía muchísimo dependiendo de muchos factores, es decir: No es lo mismo plantar viña en terreno llano desde aquí hasta el horizonte y recogerlo con máquina que plantarla entre riscos y peñascos donde hay que ir robando terreno a la montaña para plantar cuatro cepas aquí y cinco allá.

Otra cosa que diferencia los costes de la uva y que no se tiene en cuenta a la hora de elaborar estas “medias” de precios son las uvas que cultivan las bodegas en viñedos propios para sus propios vinos. Cada bodeguero sabe más o menos lo que le cuesta producir cada kilo de uva y hemos oído verdaderos disparates que no nos creeríamos sin haber visto el viñedo y sin probar el vino.

Otro dato importante es la producción por hectárea, ya que en Champagne, por ejemplo, se saca del viñedo más de una decena de miles de kilos por hectárea mientras que en los viñedos acogidos a la denominación de origen de Navarra (por ejemplo9 se limita la producción a 6.500 y 9.000 kilos por hectárea para variedades tintas y blancas respectivamente al igual que en Rioja, 7.000 kilos en Ribera del Duero. En Castilla la Mancha estos últimos años han tenido problemas de “excedentes” ya que la hectárea estaba dando unos rendimientos de entre 10.000 – 20.000 kilos de uva. Hay países en los que existen viñedos que rinden hasta 30.000 kilos por hectárea (Chile y Argentina).

Hay que tener en cuenta que dependiendo de suelo y climatología el número de vides por hectárea cambia y mucho, desde menos de 1.000 plantas en las zonas más pobres hasta más de 12.000 en los terrenos más fértiles.

Todas estas peculiaridades, terreno más o menos difícil, mayor o menor producción, clima más o menos propicio conforman el carácter de un vino u otro y como pueden ver no son los mismos costes los de la escasa uva arrancada de un viñedo con poco más de 1.000 plantas repartidas en diferentes parcelas que los de la cosechada con máquina en una plantación masiva que produce más de 20.000 kilos de aquí hasta donde alcanza la vista.

Luego tenemos que tener en cuenta la materia prima que busca cada bodega para hacer sus vinos, hay bodegas que reducen la producción de sus viñedos por debajo de los 3.000 kilos por hectárea buscando una mayor calidad del fruto y existen viñedos que tan solo nos ofrecen unos gramos por cepa de puro viejas y de pasar hambre.

Existe el dicho de que si se hace un buen trabajo en la viña, el vino se hace solo en la bodega. El mosto, para convertirse en vino necesita de levaduras (que son bacterias “Corrección: no son bacterias, son hongos”), estas crecen naturalmente sobre la piel de las uvas y cada variedad de uva y zona tiene su propia “fauna”.

No obstante, la agricultura masiva (por “mal” llamarla de alguna forma), abarata costes pero al precio de tener que añadir entre otras cosas, levaduras artificiales al mosto para que fermente de forma adecuada y de hecho existe un mercado con diferentes tipos de levaduras que los enólogos eligen dependiendo de las cualidades que quieran darle al vino.

También encontramos diferentes productos enológicos para añadir al mosto (o vino) con el fin de potenciar aromas, sabores o simplemente hacerlos aparecer, como por arte de magia, encontrándonos así verdejos que huelen a albariño y albariños que saben a verdejo diseñando vinos lineales para el “gusto mayoritario”. Productos para rectificar alta acidez, para dar untuosidad al vino, para oscurecer su color, para darle gusto a madera con barricas viejas que ya no rinden, etc… Relegando a la necesidad de un costoso trabajo en la viña a un segundo plano.

4.- Otra cosa que influye en el precio de cada botella es el corcho, etiqueta, cápsula, packaging… y como no, la misma botella. Aquí el coste se puede disparar, ¡y de que manera!… Un vino de calidad necesita un buen tapón (los corchos buenos cuestan dinero ya sean sintéticos, naturales o un tapón de rosca) y en el mercado encontraremos desde tapones que nos van a costar más de 20 céntimos cada uno hasta aquellos que no existe una moneda tan pequeña como para poder comprar solamente uno.

Podríamos decir que la media “normal” viene a ser de un euro más o menos para tener el “continente” del “contenido”: Botella de vidrio normal (la verde que más se ve) entre 0,19 y 0,45 dependiendo del volumen de compra, hay botellas que nos pueden llegar a costar más de un euro y más de dos (tengamos en cuenta que un buen recipiente es necesario para que conserve bien el vino en su interior), un corcho bueno, bueno puede pasar facilmente de 0,70 por unidad mientras que uno malo (conglomerado por ejemplo) no subirá de los 20 céntimos, los sintéticos malos pueden estar incluso más baratos y los sintéticos buenos nos van a costar más de medio euro. En el etiquetado nos vamos a gastar mínimo unos 30 céntimos (contando la cápsula) si queremos algo normalito y común. Si además nuestro vino se acoge a un consejo regulador, tendremos que pagar el sello de dicho consejo (denominación de origen) que puede costar desde unos pocos céntimos hasta mucho más dependiendo de año, tipo de vino y región.

5.- Solo en costes de producto “puro” hemos visto que podemos superar los 6 euros facilmente, aquí, en este último punto debemos añadir el coste humano (nóminas de los empleados en bodega y trabajos sobre la viña), el coste estructural (edificio de la bodega, depósitos, maquinaria agrícola), el coste de elaboración (máquina embotelladora, depósitos, luz, agua, productos, abonos, combustible, etc…), los costes financieros (hay vinos que salen de la bodega tras años de su vendimia), costes de marketing (acudir a premios, ferias, salir en las guías y publicaciones, catas, degustaciones, etc…) y los impuestos (que tan solo el IVA del vino comprado en una tienda es del 21%) o pertenencia a denominaciones de origen.

6.- Habíamos dicho 5 puntos, pero este lo añadimos nosotros… ¡Y que algo habrá que sumarle a eso para que gane algo de dinero la bodega, el que lo transporta y el que lo vende! (con márgenes comedidos, que sabemos de buena tinta vinos que se venden a más de un 1000% sobre su precio en bodega)… que parece que en este país las empresas tienen la mala costumbre de cobrar por sus servicios.

Así pues, siempre decimos una cosa: “la calidad si que es cara, pero no tan cara como nos la quieren vender” y “No existen vinos de 10 euros que sean como los de 30, pero si que hay muchísimos vinos de 30 que son como los de 10”.

En el mercado actual encontraremos magníficos vinos de bajo costo y magníficos vinos de alto precio a la vez que encontraremos carísimos vinos por debajo de los 6 euros y baratísimos vinos por encima de los 6 euros.

Agradeceremos comentarios que arrojen más luz sobre este asunto.

6 Respuestas a “Yo jamás pagaría más de 6 euros por una botella de vino.

  1. Muy buen post, yo trato de explicarlo en varias ocasiones a los que me comentan “es que esos vinos son muy caros y por ese precio me compro yo… ” Pero también es cierto que gran parte del problema es la poca capacidad de apreciar las características de los vinos del consumidor medio. Además he podido comprobar que en algunos casos de consumidores más “atrevidos” se encuentran con ejemplos de “muchos de 30 son como los de 10” y en vez de tomarlo como caso aislado (no tanto…) les hace volver a sus “productos seguros”.
    En fin, posts como estos y muchos más esfuerzos sirven para que eso pueda mejorar un poco.

    • Hola PozCuatro:

      Gracias por comentar, pero difiero en un aspecto: no creo que sea la poca “capacidad” de apreciar del consumidor (porque creo que todos tenemos la misma), sino la poca accesibilidad de probar “vinos” diferentes en nuestro día a día y cierta cobardía, en ocasiones, a probar algo diferente y arriesgado… Pero poco a poco cada vez veo más gente que olvida la etiqueta y pregunta buscando cosas “diferentes”.

      • Ciertamente capacidad es verdad que lo tendríamos todos (casi) la misma en el sentido estricto de la palabra, pero no el entrenamiento ni la formación. Como dicen en la respuesta de abajo “cuando no sabes sobre vino, no ves la necesidad de 6€ en una botella de vino” Y por otro lado eso que llamamos “cobardía” en bastantes casos tiene grandes dosis de tozudez.En cualquier caso esto son solo matices semánticos.
        Respecto a la gente a la que se refiere en su última frase, es precisamente gracias a posts de este tipo y la información adecuada la que llevará a que cada vez sean más numerosos… porque todavía son minoría.

  2. Las levaduras no son bacterias, son hongos. Cualquier bodega tanto de la agricultura “masiva” como mal-dices como otras más pequeñinas y que cuidan delicadamente sus viñas y uvas usan levaduras, en general las que no usan suelen ser las que no pueden invertir mucho en sus vinos… Da lugar a mucha confusión y por mi experiencia no es cierto. Nunca te creas lo que te dicen.
    Los chips, no son serrín, no son polvo vaya, creo que en España está prohibido el serrín (así como en otros países no) por su tamaño de partícula.
    Tenemos mucha suerte de vivir en país productor, la disponibilidad de buenos vinos por un precio comedido es impresionante. Siempre hay gente que está dispuesta a gastarse más o menos, yo tengo mi propio límite y muy bien me han tenido que hablar de un vino, o algo excepcional tiene que pasar para que me gaste 30€ en una botella (descontando ocasiones especiales), así que seguiré probando lo que buenamente pueda con mi presupuesto en vino…
    De todas formas, la evolución del gasto del consumidor está relacionado directamente con la evolución del mismo consummidor (cuando no sabes sobre vino, no ves la necesidad de 6€ en una botella de vino, conforme avanzas en el mundo del vino: te preocupas, te informas, pruebas,…esa barrera de los 6€ se pasa)

    • Hola cinecocine, gracias por comentar.

      Lo de las “levaduras son hongos” me lo habrán dicho unas 100 veces y siempre cometo el mismo error… ya lo he corregido (me lío con la maloláctica que si que son bacterias).

      En el detalle de que las “bodegas que no utilizan levaduras son porque no cuidan sus vinos” no estoy para nada de acuerdo, intuyo a que te refieres a “comprar levadura” (porque levadura hay que utilizar aunque venga del campo) ya que este tipo de proceder no solo requiere muchísimo trabajo en el campo (ya que no se pueden utilizar ciertos productos y tratamientos que las matan o lavan las uvas como por ejemplo pulverizados sobre la vid ya que la levadura de la uva “crece” sobre la baya) sino que entraña muchísimos riesgos: “Año malo, vino malo” (no digamos que llueva mucho antes de vendimiar)… Los costes en “trabajo sobre la viña” se disparan (que no solo invirtiendo dinero se hace buen vino, el tiempo es otra muy buena inversión).

      Esto resulta en vinos que varían cada añada una barbaridad, ya sea para bien o para mal, pero creo que marcan y bastante la diferencia contra vinos que saben todos los años igual (cosa que es imposible si no se hace de puertas para dentro de la bodega, sobre todo si hablamos de producciones de millones de botellas, además, me estás dando una idea para una actividad).

      Eso no quiere decir que una bodega siempre utilice levaduras naturales (¿si vienen tres años malos vas a estar tres años sin ofrecer tus vinos al mercado?), hay productores que utilizan tanto las naturales como las artificiales de forma mixta, o que solo utilizan una parte del viñedo para elaborar según que marca los años buenos (ya sean las bodegas grandes como las bodegas pequeñas).

      Cuando sale un año malo, los comerciales de productos enológicos se frotan las manos.

      Con esto no quiero decir que la “enología” y el “echarle cosas al vino” sea “maligno”… (Os habéis fijado las pocas botellas de vino con olor a vinagre que os han salido estos últimos años), sino que justifico la diferencia de precio entre el vino de millones de botellas y el de unas miles.

      Por otro lado al referirme a “serrín” a los chips lo he utilizado como “sinónimo” (debería de haberlo entrecomillado aunque ya he dicho que eran astillas de las que ya hablamos en otro post: https://popthewine.wordpress.com/2013/09/26/virutas-el-porno-del-sector-vinicola/ y otros tipos de cortes de roble). El serrín como tal no se utiliza (creo) en ninguna parte del mundo.

      Estoy de acuerdo contigo en que tenemos una gran variedad de vinos excelentes por debajo de los 6 euros.

      Por otro lado cada persona se pone sus límites: Hay gente que bebe vino todos los días y jamás gasta más de 2 euros en una botella (o lo compra por litros a granel) y en contraposición están quienes beben vino 4 veces al año y se gastan un dineral en cada ocasión… entre esos dos extremos existen infinidad de situaciones y afinidades… eso ya es cuestión de cada uno.

  3. Pingback: El vino bueno NO es el que te gusta. | El blog de popthewine.com·

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