Vino blanco, arroces, quesos y otras cosas de untar.

Cata en La Casa de los Quesos de Pamplona.Como siempre, cogemos nuestros vinos y nos dedicamos a juntarlos con los productos de diferentes tiendas “gourmet” y restaurantes… esta vez decidimos escoger varios productos de La Casa de los Quesos y mezclarlos con varios vinos blancos ciertamente curiosos… con especial dedicación a los productos de la casa “Just Gourmet” que nos ofrece diferentes platos precocinados enlatados listos para comer con solo calentar y que nos fue presentando Giovanni (que es un italiano que vive en Vitoria pero que comercializa los productos de esta casa catalana).

Empezamos la cata descorchando dos vinos “varietales” (o en su mayoría de una sola variedad): Un Xarel·lo catalán (Bohigas Blanc de Blancs de Bodegas Bohigas en Barcelona) y un Cayetana (Nadir Blanco, de Bodegas Pago de las Encomiendas en Extremadura). El primero con un carácter de marcada acidez y muy seco, el segundo untuoso y con cierto punto abocado. Resultaba curioso como cambiaba el vino conforme los combinábamos con un paté de bacalao, cuya salinidad anulaba el dulzor del vino abocado y potenciaba el del vino seco, y un queso del Roncal, que hacía resaltar la acidez del “Cayetana” ocultando su sutil dulzor y ocultaba totalmente la acidez del “Xarel·lo”… con solo un bocado de uno de los dos prodúctos obteníamos un vino distinto.

Los vinos de la cata.Ledo Godello, (Elaborado por Bodegas Alberto Ledo en Villafranca del Bierzo, León, un vinosemi-filtrado), combinó a la perfección con el risotto de boletus, el primer plato que preparó Giovanni, el cual ocultaba el carácter glicérico que le aporta su crianza sobre sus propias lías, algunas de las cuales, todavía estaban presentes en las botellas y que en consecuencia, tuvimos que reposar las botellas un par de horas de pie antes de abrirlas… Pero no sería el vino más turbio de la noche.

Abadía de la Oliva Blanco, elaborado con la varied de uva Garnacha blanca en la localidad navarra de Carcastillo por la centenaria (y remodelada) Bodegas Abadía de la Oliva nos acompañó con su fresco y aromático carácter mientras catábamos el paté de alcachofa y el queso Tete de Moine.

Últimos vinos de la cata.Los asistentes se sorprendieron al descubrir el vino Pizarra Blanca, de Bodegas Murero Viteri (Teruel), elaborado con un curioso cupaje de las variedades de uva Garnacha Blanca y Robal arrancadas de uno de los suelos más pobres de Aragón… totalmente túrbio, muchos ni se plantearían probarlo si no fuese porque se lo obligamos a beber… y como reconocieron todos, se habrían perdido un vino impresionante que combinó a la perfección con el Arroz a Banda con Calamar que nos presentó nuestro italiano de Vitoria.

Asistentes a la cata.Un blanco con 18 años y sin ninguna crianza en barricas de roble acompañó a las deliciosas Carrilleras al Oporto que presentó Giovanni… si, vuelvan a leer, 18 años en una botella, un Viura de Navarra, elaborado por Bodegas Guelbenzu cuando eran de la Familia Guelbenzu (Ahora son Bodegas del Jardín) y cuando los vinos de Guelbenzu se acogían a la D.O. Navarra y no a la V.T. Ribera del Queiles.

No me lo creía el día que lo probé, jamás nadie compraría una de estas botellas si las viese en el stand de cualquier tienda a no ser que le insistiésemos en ello, un Viura cosechado en el año 1996 y que 18 años después procedíamos al descorchar una de las botellas resultantes… nadie se atrevería a adquirir una de estas botellas principalmente porque la mayoría de vinos blancos más comerciales no se elaboran para durar, pero cuando se hacen bien se nota y durar, duran.

Sorpresa generalizada al encontrar un vivo color en el viura con 18 años, deliciosa intensidad aromática, complejidad, sutileza en el trago y generoso en sabores… a la perfección combinó con las carrilleras.

Terminamos con un maridaje que nadie debería perderse, así que si no lo han probado, adquieran una cuña de queso cabrales (o en su defecto cualquier queso azul potente), una botella de vino dulce Pedro Ximenez (nosotros utilizamos un vino de Bodegas Cruz Conde en Montilla, Córdoba) y vayan alternando bocados de queso con sorbos de vino… y a disfrutar… por separado son sabores y aromas completamente diferentes, muy potentes, cada uno en su campo, al juntarlos en la boca ni el Pedro Ximenez es demasiado dulce ni el queso Cabrales es demasiado fuerte… no lo olviden, pruébenlo.

Si quieren enterarse de todas nuestras actividades no olviden visitar nuestra agenda.

 

 

 

 

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