¿Resaca sin haberse emborrachado?… es posible.

vino toxico

¿Es posible beberse un par de copas de vino y tener al día siguiente una resaca memorable?, pues si, esto es lamentablemente posible y existen varios culpables… ¿pero porqué existen productos con alcohol, aunque sea poco, de los cuales cuando hemos abusado (una cena que se alarga por ejemplo) al día siguiente nos levantamos como una rosa cuando los hay que con solo dos copas nos queremos morir?.

Esto en el vino (y la cerveza) tienen un claro culpable (además de otros), no solo el alcohol es el causante de los síntomas que malinterpretamos como resaca, hoy hablamos de:

Los sulfitos (azufre para entendernos).

Se echan al vino para mantener esos preciosos colores (vinos muy viejos y vivos colores… pues eso), para evitar su oxidación (aromas excesivamente frutales sin madurar en vinos muy viejos), prolongan la vida útil del alimento al impedir que proliferen hongos, bacterias y levaduras.

Los sulfitos se encuentran de forma natural en las uvas y por lo tanto en el vino, otra cosa es que se añadan más de forma artificial en la bodega y dependiendo de en que cantidades (los vinos blancos suelen llevar más que los tintos), su utilización está permitida y regulada la cantidad que puede existir en cada botella. Además, los griegos ya añadían azufre a los vinos (los sulfitos son eso, azufre) y nosotros mismos necesitamos el azufre para metabolizar ciertas moléculas, pero claro, recordemos que “legal” no significa necesariamente “bueno”.

Cuando abusamos de bebidas ricas en sulfitos las consecuencias suelen ser, al día siguiente o al tomar un par de copas, un tremendo dolor de cabeza y tener los intestinos temblorosos, síntomas que pueden aparecer incluso al momento de tomarlas si somos muy sensibles a los sulfitos, si somos asmáticos nos prohibirán tomar vino simplemente porque la mayoría de los que se encuentran en el mercado contienen dosis “legales” poco aconsejables para personas con cierta sensibilidad ante estos compuestos, no porque el vino, en si sea malo.

Los sulfitos se añaden al vino, o este los adquiere al contacto con el roble o por la acción de las levaduras, además de que ya vienen en el mosto. Es imposible beber vino sin sulfitos, habría que separarlo químicamente, pero recordemos que una cosa son los “naturales” y otra los “añadidos”.

El hecho de beber vinos ecológicos no soluciona este problema ya que no existen los vinos ecológicos sino que lo que existe es una viticultura ecológica, no una vinificación ecológica. Para no tener que añadir demasiados sulfitos al vino lo importante es el trabajo sobre la viña para que la bodega no se vea obligada a “retocar” demasiado en la bodega.

Importante también es beber vinos que nos sienten bien, muchos clientes que tenían dolores de cabeza al beber según que vinos han dejado de padecerlos al cambiar de vino a uno de mayor calidad (que no mayor precio) cuya elaboración es más artesanal o menos dada a corregir defectos de la uva con azufre.

Por último, no solo en el vino encontrarán los sulfitos ya que su utilización es común en toda la industria alimentaria… en todas las etiquetas de vino encontraremos la advertencia de “contiene sulfitos” y sepan que la sidra, la cerveza, la fruta y las patatas fritas sabor jamón o queso los contienen.

Pero no solo son los sulfitos los que nos conducen a los horrores de la resaca, el vino, en su elaboración, puede verse sometido a diversas técnicas, si bien legales, tal vez no del todo “naturales” o en cuya negligencia o falta de higiene produzca compuestos que nos sienten mal.

Por ejemplo, una etiqueta de vino, en este país, no está obligada a mostrar los estabilizantes ni los saborizantes, además de otros “insumos”  que incluyen: arcilla, ácido ascórbico, carbón, ácido tartático, enzimas, levaduras artificiales, azúcar, gelatina, huevo, proteína de la leche y extracto de pescado… Cualquier vino de mesa o marca blanca solo necesita incluir un código que no da ninguna información al consumidor sobre procedencia o elaboración (llamado registro sanitario)… una persona podría estar toda la vida comprando el mismo vino con diferente etiqueta sin darse cuenta.

No debemos olvidar al campo, ni las barricas. Las barricas se limpian para su reutilización con productos químicos y las uvas se traen del campo todos los productos que se han utilizado sobre la vid (pesticidas, insecticidas, abonos,…) si bien la mayoría de fitosanitarios tienen plazos de seguridad para su aplicación, esto podría ser ampliamente discutido y caprichoso con la climatología.

Todo esto puede resultar en un vino tóxico para nosotros a nada que tengamos cierta sensibilidad a ciertos productos y hacer que tengamos horrorosas resacas sin que el alcohol sea el principal responsable o potenciando sus efectos… y porque no nos hemos liado a hablar de las cosas “ilegales” que puede llevar el vino… que eso ya es otra historia.

Algo de razón llevamos cuando culpamos al “garrafón” de las resacas grandes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s